El Centro de Pastoral Afrocolombiana, CEPAC, convoca, anima y coordina las distintas iniciativas de trabajo pastoral que se realizan con el pueblo afrocolombiano

 

 

viernes, 1 de abril de 2011

** Respuesta AFRODES a columnas Abad Faciolince

From: Asociacion de Afrocolombianos Desplazados - AFRODES <afrodescolombia@gmail.com>
Date: 2011/4/1



ASOCIACIÓN NACIONAL DE AFROCOLOMBIANOS DESPLAZADOS

En respuesta a las columnas de opinión escritas por Héctor Abad Faciolince, publicadas por el diario El Espectador el 13 y el 27 de Marzo:


Desde su creación en 1999, nuestra organización ha emprendido una continua lucha por denunciar los efectos desproporcionados y sistemáticos que el conflicto armado tiene sobre las comunidades afrocolombianas. Por tal razón, hemos venido insistiendo en la necesidad de que el gobierno nacional, diseñe e implemente políticas con enfoque diferencial para atender de manera adecuada a la población afrocolombiana en situación de desplazamiento forzado o confinamiento.

En 2009, la Corte Constitucional reconoció que uno de los factores que contribuye a que la población afrocolombiana sea más vulnerable frente a los riesgos que produce el conflicto armado, la violencia generalizada y la explotación indiscriminada del territorio que habitan, es la exclusión estructural e histórica que sufren. A ese estado de vulnerabilidad y abandono estatal, nosotros hemos insistido en llamarle racismo estructural, el cual se expresa en los muy altos índices de necesidades básicas insatisfechas en comparación con el promedio de la población no afrocolombiana.

Para enfrentar esa exclusión, es necesario que el estado diseñe e implemente mecanismos que conduzcan a mejorar las condiciones de vida de los afrocolombianos. Dichos mecanismos, deben atender a los principios de protección constitucional reforzada y enfoque étnico diferencial, para que las necesidades de esta población sean atendidas de manera preferente y con respeto a sus usos, modos y costumbres. Ese mandato, lejos de ser caprichoso o excluyente, es constitucional y racionalmente imperioso para impedir que el menoscabo de los derechos de las comunidades afrodescendientes siga creciendo, amenazando la propia existencia de dichas comunidades como grupos étnico diferenciados, misión que la constitución y los estándares internacionales que ella integra,  encomiendan su protección integral al Estado colombiano como una de sus principales prioridades.

Los mencionados mecanismos podrían consistir en la aplicación de acciones afirmativas o medidas de discriminación positiva, dirigidas a procurar, no el mantenimiento o la creación de privilegios odiosos, sino la construcción de una sociedad más justa y respetuosa de su deber de proteger la diversidad que la compone. Tal sugerencia, es plenamente recogida por Gay McDougall, experta independiente de la ONU para minorías, en el informe que emitió sobre su visita a Colombia el año pasado; respaldándose en la normatividad internacional que Colombia ha suscrito sobre el tema y el contraste de la realidad del pueblo afrocolombiano frente a los derechos que exige proteger dicha normatividad.

En contra de lo que la situación exige, el estado persiste en el incumplimiento de sus obligaciones para con nuestra población; los avances en la materia, se refunden entre los reconocimientos normativos y jurisprudenciales, y su falta de implementación efectiva.  
Lejos de acceder a privilegios y de controlar a nuestro arbitrio el acceso a los inexistentes planes y programas en favor de la población afrocolombiana, los miembros de AFRODES somos objetivo de continuas amenazas y ataques, como los que han conducido a nuestros dos últimos presidentes al exilio y, a la actual, a merecer medidas cautelares ordenadas por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos al estado colombiano. A pesar de ello, el gobierno se rehúsa a protegernos, demorándose en procedimientos engorrosos y laberintos burocraticos, que constituyen una cruel forma de re- victimización.

El desplazamiento y confinamiento de la población afrocolombiana ha generado daños que desde su perspectiva más íntima y colectiva, son irreparables. Es muy fácil  confesarse bastardo, como lo hace Abad Faciolince en la primera de las columnas que reseñamos, desde la comodidad de la fama y los privilegios. Pero es muy difícil asumirse como afrocolombiano y defender esa posición, cuando la respuesta es la agresión armada, la indiferencia institucional y la impertinencia de opiniones irresponsables y descalificadoras. Que bueno sería, que los mismos que aparecen de repente como defensores del falso estatuto de igualdad, aparecieran también a la hora de denunciar las persecuciones, el abandono y la exclusión.

JUNTA DIRECTIVA AFRODES

1 de Abril de 2011





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Diego Arturo Grueso Ramos
Asociación Nacional de Afrocolombianos Desplazados - AFRODES
Asesor Jurídico
Tel: 2825362- 320 2174621


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