El Centro de Pastoral Afrocolombiana, CEPAC, convoca, anima y coordina las distintas iniciativas de trabajo pastoral que se realizan con el pueblo afrocolombiano

 

 
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jueves, 19 de enero de 2012

** 1998. El PCN y la Consulta Previa.

Date: Tue, 17 Jan 2012 23:12:42 +0000
From: pcnkol.bogota@renacientes.net


Este texto es de 1998 cuando el Gobienro Nacional expidio el 1320.
El debate nuestro en este tema no ese ahora...
El comportamiento del gobierno frente al tema tiene constantes...
Equipo PCN
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SEMILLAS No. 12
Dinámicas y hechos nacionales:
El Decreto 1320  Desconoce los derechos de las comunidades negras e indígenas y prepara el camino a los megaproyectos

Proceso de Comunidades Negras (resumen del comunicado)

El 13 de julio de 1998 el gobierno Colombiano expidió el "decreto 1320 con el que reglamenta la Consulta Previa para Comunidades Indígenas y Negras para la explotación de los recursos naturales dentro de su territorio". La Consulta Previa es un mecanismo de protección de la integridad cultural de las comunidades negras e indígenas. El decreto fue expedido sin que hayan sido consultadas las comunidades, sus organizaciones y autoridades y desconoce derechos que le están reconocidos a las comunidades negras e indígenas en la constitución, la ley colombiana y en instrumentos de derechos internacional, como el Convenio 169 de la OIT y el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, entre otros.

Mediante este decreto se limitan y socavan las bases de la participación de nuestras comunidades en las decisiones que nos incumben y afectan. Las restricciones en él contempladas, a la participación se convierten en un peligro para nuestras comunidades, cultura y hábitat. Con la expedición y aplicación de este decreto, el gobierno tiene las manos libres para otorgar licencia ambiental a innumerables proyectos que además de lesionar nuestros derechos destruirán muchos ecosistemas y la biodiversidad que ellos albergan y que nuestras comunidades han ayudado a conservar. Igualmente, se busca quebrar la resistencia de nuestras comunidades frente a proyectos y opciones de desarrollo no sostenibles ni cultural ni ambientalmente.

Para conseguir este objetivo y favorecer los intereses de las empresas, el gobierno se aparta del cumplimiento de la constitución y de la ley colombiana. Según la primera es "un fin esencial del Estado facilitar la participación de todos en las decisiones que los afecten y en la vida económica, política, administrativa y cultural de la Nación (artículo 2). En igual sentido el Convenio 169 de la OIT, ratificado por Colombia mediante la Ley 21 del 4 de marzo de 1991, señala en su artículo 6.a. que los Estados deberán "Consultar a los pueblos interesados mediante procedimientos apropiados y en particular a través de sus instituciones representativas, cada vez que se prevean medidas legislativas o administrativas susceptibles de afectarlos directamente".

El decreto expedido señala que la Consulta Previa solo se aplicará en las zonas donde las comunidades negras ocupan territorios titulados o susceptibles de ser titulados colectivamente; esta restricción niega a la gran mayoría de las comunidades negras del país, asentadas en la Costa Caribe, los Valles interandinos de los ríos Patía, Cauca y Magdalena, su derecho a utilizar este mecanismo de protección de la identidad cultural.

El decreto 1320 prevé en uno de sus artículos hacer ajustes dentro de los seis meses siguientes a su expedición de los procedimientos en el señalados para la participación de las comunidades a partir de los aportes de estas. Mientras esto ocurra, el Ministerio del Medio Ambiente y las Corporaciones Autónomas Regionales tendrán las manos libres para expedir la licencia ambiental que permita el llenado y la operación de la hidroeléctrica URRA I, ubicada entre los departamentos de Antioquía y Córdoba en predios del Parque Natural, Nudo de Paramillo. Este megaproyecto afecta directamente a las comunidades indígenas Zenú y Emberá Katío y a cerca de 10.000 familias de pescadores.

Este decreto desconoce los derechos a la identidad cultural y a la participación de las comunidades negras asentadas por fuera de las áreas tituladas colectivamente. Las discrimina, vulnerando el principio de la igualdad ante la ley consagrados en los artículos 13 de la Constitución Política de Colombia y 24 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos; violando el artículo 27 de este último. Igualmente desconoce y viola las obligaciones asumidas por el Estado colombiano, de acuerdo a lo establecido en el Convenio 169 de la OIT.

Las Comunidades Negras y las Indígenas requerimos de la solidaridad y el apoyo nacional e internacional de muchos sectores, personas y organizaciones para derrotar el decreto 1320 y los peligros que implica para nuestros pueblos. Si pueden, envíen comunicaciones pidiendo se respeten los derechos de los grupos étnicos en Colombia y se derogue inmediatamente el decreto 1320 de 1998. Estas deben estar dirigidas al Presidente de la República y al Ministro del Medio Ambiente, con copia al Proceso de Comunidades Negras.

Proceso de Comunidades Negras
Calle 16 # 3A 73, Barrio El Firme, Buenaventura. A.A.1027Telefax. 572 2413578, Tel. 572 2424957. TerritorioRegión del Pacifico. Colombia. E mail: pcnkolombia@mixmail

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Por los derechos de todos. Mandato I Asamblea, Tumaco 1992
Informar y Consultar Siempre. Mandato II  Asamblea, Bogota 1993
Somos un sector del Movimiento y somos Diaspora Africana. Mandato III  Asamblea,   Puerto Tejada 1993
Resistir no es Aguantar. Mandato IV Asamblea, Cali, 2007
PCN, 20 años
Afirrmando la Vida y la Alegria, la Esperanza y la Libertad..

viernes, 16 de diciembre de 2011

** Actualizaciones de Cimarronaje, Africanías, Negritudes y Manumisiones (México)

De: Cimarronaje, Africanías, Negritudes y Manumisiones <cimarronajesss@gmail.com>

martes, 27 de septiembre de 2011

*** Venanzio, sacerdote africano de misión en Cali

De: Germán Angulo <...@hotmail.com>
Fecha: 25 de septiembre de 2011 17:30


Fuente: ElPais

Venanzio, sacerdote africano de misión en Cali

Un sacerdote católico nacido en Kenia, llegó a Cali para evangelizar al pueblo afro sin traicionar las raíces negras. Perfil de un misionero que predica de Dios a golpe de tambor y marimba.
Por: Santiago Cruz Hoyos, reportero de El País Sábado, Septiembre 24, 2011


El sacerdote Venanzio Mwangi Munyiri nació en Kenia y a Colombia llegó hace ocho años para envangelizar al pueblo afro desde la identidad cultural.
José Luis Guzmán, El País
Ahora, el padre Venanzio Mwangi Munyiri camina hacia el púlpito. Lo hace lentamente, por el medio de ocho mujeres que, de pie, cantan: Ohhh padreee nuestrooo, ohhh Aveee Maríaaa. Un hombre toca la marimba. Se llama Johan. Ferney Carabalí agita el guasá. Johan, una vez termina su toque de marimba, estrella sus palmas una y otra vez contra el tambor.
Es miércoles 21 de septiembre de 2011 y en la Iglesia San Francisco del centro de Cali se inicia una misa afro. Esta vez será un ritual fúnebre. Anuncian que se elevarán plegarias por el eterno descanso de Juan Sánchez Campaña, miembro de la Mesa de Concertación de la Política Pública Afrodescendiente de la ciudad.
Las cantadoras se silencian. El padre Venanzio, vestido con atuendos blancos y rojos, ya está en el púlpito. Habla de la muerte, primero. Después de la necesidad de que el mundo se reconcilie: "Que el negro no le dé la espalda al blanco, ni el blanco al indígena".
El sacerdote llegó a Colombia desde África hace ocho años. Hoy es uno de los líderes de la Pastoral Afro de la Arquidiócesis de Cali. Tiene dos misiones: que el pueblo afro de esta ciudad, la segunda de América Latina con mayor población negra después de Salvador de Bahía, en Brasil, se reconcilie con su pasado, entienda la grandeza de su raza, se sienta orgulloso de lo que es.
También busca que el afro conozca la fe católica y se convierta, sin renunciar a las raíces africanas. El tambor, justamente, vuelve a bramar.

II

Venanzio Mwangi Munyiri nació el 22 de noviembre de 1978 en Kenia. Es miembro de la tribu de los Kikuyu, una de las 43 que conforman el país. Cada tribu es un grupo humano con idioma propio, religión y estructura social particular. Y las tribus que comparten las mismas raíces conforman clanes.
Los kikuyu integran el de los bantúes y son el grupo étnico más numeroso de Kenia, con casi cinco millones de personas. Habitan entre el Valle del Gran Rift y el Monte Kenia, la segunda montaña más alta de África, después del mítico Kilimanjaro.
Colonizada por los ingleses, parte de la tribu se convirtió al protestantismo y al catolicismo durante los siglos XVII y XVIII. Los padres de Venanzio, pentecosteses, al final heredaron la fe católica. De niño, entonces, lo llevaban a la parroquia.
A Venanzio le gustó. Incluso fue monaguillo. Y mientras ayudaba en el altar, le llamó la atención que el sacerdote era el que se tomaba el vino mientras que los feligreses sólo recibían la hostia. Por ese detalle empezó a interesarse en el sacerdocio: "Quería ser padre para poder saber qué se siente al tomar la sangre de Cristo. Era una curiosidad infantil".
Pero además de esa curiosidad, Venanzio admiraba a los misioneros italianos de La Consolata, una comunidad de religiosos que realizaban labores sociales y evangelizadoras en Kenia. Lo sedujo ese trabajo. Viajar por el mundo para promover la fe católica y generar cambios en la vida de las poblaciones a través de la labor social.
En 1998 ya hacía parte de los misioneros de La Consolata. En 2003 lo enviaron a Colombia. Lo más difícil fue aprender el idioma. La profesora de español le decía que se saludaba diciendo "buenos días", "buenas tardes". Él salía a la calle y le decían "q' hubo". El padre se desconcertaba. Hoy habla un español avanzado.
Empezó su trabajo misional en Ciudad Bolívar, en Bogotá. Allá, junto con otros misioneros de Kenia, vivió durante seis meses. Era una misión de inserción en la comunidad, vivir en igualdad de sus condiciones sociales. Alquiló una casa, trabajó en reciclaje, cuidando jardines, lavando carros. La idea era poner en práctica en una realidad como la de los habitantes de Ciudad Bolívar todo lo que había aprendido en el seminario.
Fue allá, en la capital, donde empezó a tener contacto con los afrocolombianos. Y fueron los líderes afro de Bogotá los que le pidieron que todo lo aprendido en Ciudad Bolívar lo aplicara en Cali, la gran ciudad negra de Colombia. Aceptó.
El padre Venanzio llegó en 2007. Entró en la Pastoral Afrocolombiana, que surgió en 1995 y fue impulsada por monseñor Isaías Duarte Cancino.
Y en la Pastoral le encargaron la parroquia del barrio Antonio Nariño, al oriente de la ciudad. Allí hace su labor espiritual con la comunidad, pero apenas es un punto de referencia. Su trabajo y el de la Pastoral es con los negros de Cali. Desde la parroquia atiende barrios como la Unión de Vivienda Popular, Manuela Beltrán, Charco Azul, Marroquín II, San Marino. También viaja a poblaciones rurales afro como Villa Paz y Robles.
"Lo que buscamos es promover la espiritualidad afrodescendiente dentro de la Iglesia Católica. Ayudar para que el afro se sienta en casa dentro de la iglesia y explicarle que no tiene que ser culturalmente distinto para vivir su catolicidad".
Se trata, en parte, de un giro en la historia de la evangelización. Al negro, en época de la esclavitud, se le despojó a la fuerza de su patria, su familia, su lengua. Se le obligó además, para evitar castigos de sus patronos, a aceptar una religión que condenaba algunas de sus tradiciones, lo privaba de su cultura. Esto, por supuesto, hizo que el pueblo afro se alejara de la fe católica.
Ahora la Iglesia, en esa idea de ser lo que proclama, universal, evangeliza pero custodiando la riqueza cultural de los pueblos. Es decir: por ser católico, el negro no tiene por qué dejar su esencia, renunciar, por ejemplo, a esa tradición de conectarse espiritualmente a través del toque del tambor y la marimba.
Tampoco tiene por qué dejar de danzar en sus ritos, ni renunciar a entregar ofrendas a los que parten de este mundo, ni guardar silencio en el funeral de un bebé cuando en su cultura, en esos casos, se cantan arrullos. Se es católico, pero también se es afro.
Como el padre Venanzio. Está sentado en una silla de plástico de la parroquia Antonio Nariño. Viste un pantalón azul oscuro, camisa africana con colores que imitan la piel de un leopardo y sobre su cuello cuelga un collar con dos tambores miniatura: "El tambor es mi compañero".
Arriba, en su cuarto, guarda un cuerno de vaca. Se lo entregaron en su tribu. Es un símbolo de autoridad. Sólo los ancianos y los que fueron eximidos del matrimonio para ser sacerdotes pueden beber licor en él. También tiene un cofia. Es un gorro hecho en piel de oveja, otro símbolo de autoridad en África. Pero su tesoro más preciado es tierra de Kenia. La guarda en una bolsa. Es la conexión con su continente, una manera de comunicarse con su patria más poderosa que el teléfono, que la Internet. Entregar su vida al sacerdocio no hizo que Venanzio olvidara sus raíces. Ese es el mensaje que está predicando a los negros de Cali.
Pero la labor no es sólo evangelizar y fortalecer la cultura afro. También se busca reconciliar al negro con su pasado, la grandeza de su historia, su raza. A esa labor se le denomina Promoción Humana. Se trabaja en derechos humanos, etnoeducación, legislación étnica.
Y en Colombia son varios los religiosos afro que están impulsando aquello. En Cali, el padre Venanzio está acompañado por el diácono keniano Naftalí Mungthia. También está el padre chocoano Wiston Mosquera. Y en zonas de conflicto como Caldono, en el Cauca, está el padre Paul, de Kenia; en Toribío está el estudiante de teología Peter O Chieng, de Uganda; en Puerto Ospina, Putumayo, el padre Kennedy, de Kenia; en Jambaló el estudiante de teología Deogracias Mtika, de Tanzania. Eso para nombrar algunos.
"Son hombres africanos que arriesgan su vida por Colombia", advierte el padre Venanzio, todavía en la parroquia de Antonio Nariño.

III

En la Iglesia San Francisco del centro de Cali la misa afro continúa. Ahora las cantadoras entregan ofrendas a la memoria de Juan Sánchez Campaña. Plátanos, borojó, cocos, productos típicos de la tierra donde nació, el Pacífico. El sacerdote Venanzio bendice las ofrendas, el tambor y la marimba africana vuelven a sonar.




Cordialmente


GERMÁN FERNANDO ANGULO ASPRILLA

Ing. de Sistemas y Telemática USC



domingo, 14 de agosto de 2011

Pronunciamiento en la conmemoración del 6 aniversario por los 12 de Punta del Este, Buenaventura - Colombia

Date: Tue, 10 May 2011 20:53:30 -0500






Conmemoración "Por los 12 de Punta del Este"
Buenaventura, Valle del Cauca – Colombia
Abril 19 de 2011

Las afectaciones de la guerra en Buenaventura han continuado, los impactos siguen siendo los mismos, sólo los rostros de las masacres han cambiado. Bajo el manto de la impunidad, todo eso muestra que es un etnocidio, algo programado, no es casualidad. Si estas muertes fueran casuales, su impacto no sería tan lesivo, y no mostraría la eficiencia de una metodología y estrategia de exterminio.

Buenaventura vive una profunda crisis social, política y humanitaria, que pareciera no encontrar vías de solución en las políticas públicas y programas que vienen implementando los gobiernos de los últimos años, al contrario, a mayor intervención e interés en este municipio, la calidad de vida de sus habitantes, la garantía de sus derechos, el reconocimiento de sus especificidades étnico – culturales y sociales, así como el disfrute y autonomía sobre su territorio se debilitan y vulneran cada vez más.

Se identifica entre las principales dificultades del municipio, una pobreza estructural, sostenida por siglos de racismo y discriminación, sobre la cual se han enquistado problemáticas sociales complejas como el narcotráfico, la corrupción, el conflicto armado y su multiplicidad de actores; lo que ha traído como consecuencia desplazamientos forzados, masacres, asesinatos selectivos y como nueva modalidad, desapariciones forzadas, violencia sexual y reclutamiento forzado. Esta suma de elementos sigue generando prácticas ilegales que afectan la cotidianidad de sus habitantes, y terminan naturalizándose y siendo soportadas por  la población.

Al hacer un análisis de los diferentes intereses que sostienen esta crisis en Buenaventura, se encuentra que todos apuntan a cambiar radicalmente las actividades tradicionales de las comunidades, el interés no se centra en la población, ni en las comunidades, o sus necesidades, el interés fundamental está en sus territorios para el desarrollo de macroproyectos, relacionados con el crecimiento portuario, la infraestructura vial, vivienda y  el turismo entre otros[1]. Con el sofisma de desarrollo y modernidad y bajo el supuesto de acabar con el abandono histórico en que se han mantenido a estas comunidades, se imponen modelos económicos contrarios a la naturaleza propia de su población, transformando sus relaciones, sus espacios de vida y, en últimas, vulnerando sus derechos colectivos.

Este modelo de desarrollo atropella la normatividad, la legislación nacional y los tratados internacionales que el país ha suscrito, en el marco del reconocimiento y protección a la identidad étnica y cultural, así como a la riqueza de nuestros recursos naturales. Son ignorados la Declaración Universal de los Derechos Humanos, el Convenio 169 de la OIT, la Constitución Política de Colombia, la Ley 70 de 1997 y Decretos reglamentarios, la Sentencia T-025 y Autos 004 y 005 de la Corte Constitucional, entre muchos otros. 

Esta realidad hace que la situación de las y los jóvenes de Buenaventura, sea preocupante, pues se han convertido en los receptores de las acciones de los grupos armados. Las dimensiones de esta problemática se agudizan en la medida en que la población joven constituye más de la mitad de la población total de la ciudad, representan la mayor parte de la población económicamente activa, y por tanto son quienes requieren en mayor volumen empleo, educación, vivienda, salud y recreación, necesidades y espacios que no son cubiertos por el Estado; de allí la vulnerabilidad de estos jóvenes para ser seducidos por grupos armados legales o ilegales, de allí, que un porcentaje significativo de los y las jóvenes se involucren con los grupos armados con la ilusión de conseguir mejores condiciones de vida.

En este contexto de guerra el 19 de abril de 2005 doce jóvenes, entre 17 y 23 años, fueron sacados de sus casas en Punta del Este, bajo el engaño de jugar un partido de fútbol donde el equipo ganador se llevaría doscientos mil pesos ($ 200.000). Para llegar hasta el lugar donde se realizaría el encuentro deportivo, una persona que conocía a dos de los jóvenes los trasladó en motocicleta hasta el barrio vecino de Santa Cruz, allí un micro-colectivo los esperaba para llevarlos supuestamente hasta donde se realizaría el partido, sin embargo, dicho evento deportivo nunca sucedió, en cambio, dos días después los jóvenes fueron encontrados asesinados, con señales de tortura, quemaduras por ácido y tiros en el cuerpo.

Hoy 19 de abril de 2011, se cumplen seis años de este cruel hecho y las autoridades hasta el momento no han judicializado a los autores intelectuales ni materiales. Lo mismo ha sucedido con miles de muertes de jóvenes afrocolombianos y afrocolombianas que se encuentran actualmente en la impunidad. Las cifras de Medicina Legal, muestran que para el año 2006 hubo 592 asesinatos en Buenaventura, en el 2007 se presentaron 527 casos, en el 2008 el conflicto armado cobró 360 vidas y en el año 2009 los muertos por homicidios ascendieron a 321 casos, cifra dentro de la cual falta incluir 11 feminicidios. "Registros oficiales indican que entre los años 2003 y 2010 han asesinado a 1.922 personas, de las cuales 1.338 eran jóvenes entre los 15 y los 35 años, lo que representa un 67% del total de las víctimas del periodo indicado"[2].

Tampoco se puede perder de vista la estrategia de guerra que ahora se viene implementando con mayor fuerza a través de las desapariciones forzadas, como ha sido denunciando por la Personería Municipal, organizaciones sociales y comunitarias y ONGs. Según la Comisión Nacional de Búsqueda de Personas Desaparecidas, entre enero y diciembre de 2010, 84 casos de desaparición fueron reportados y 73 de ellos siguen desaparecidos[3]. "La mayor parte de personas víctimas de este delito son personas entre los 20 y 40 años (…) En el año 2008 de un total de 43 denuncias recibidas en la fiscalía, 27 fueron de personas en esas edades; en el 2009, de 58 denuncias, 34 fueron dentro de este rango de edad y en el 2010, se tienen registradas 22"[4].

El conflicto armado sigue estando vigente en el territorio de Buenaventura, generando graves afectaciones a la población civil. En este contexto los y las jóvenes aparecen con un mayor nivel de vulnerabilidad tanto por su situación de marginalización estructural como por su exposición a las dinámicas del conflicto. De esta forma se convierten en las y los principales afectados por el accionar de los actores armados ilegales tanto en los barrios como en la zona rural, viéndose expuestos y expuestas a reclutamiento forzado, utilización como informantes y/o mensajeros, prestación de servicios, escudos humanos, mano de obra para actividades ilícitas, violencia sexual y desplazamiento forzado, entre otros.

Frente a la gravedad de la situación expuesta y haciendo uso del mecanismo del derecho de petición que nos concede la Carta política, en su artículo 23 y el Código Contecioso Administrativo artículo 5, exigimos a la fuerza pública y órganos de defensa y protección de Derechos Humanos del Estado colombiano que:

§  Las autoridades competentes informen a los familiares y organizaciones comunitarias y sociales, el estado actual de los casos de los doce (12) jóvenes de Punta del Este y de los otros homicidios ocurridos a jóvenes, mencionados en este documento, desde el año 2.000.

§  La Defensoría del Pueblo y la Personería distrital y demás órganos competentes revisen el caso de los 12 jóvenes de Punta del Este ocurrido el 19 de Abril de 2005 y dén seguimiento y continuidad a las investigaciones adelantadas hasta el momento.

§  En memoria de las y los jóvenes víctimas del conflicto armado y violencia sociopolítica en Buenaventura, el Estado colombiano brinde un espacio para la implementación de un Centro Juvenil de Emprendimiento Social, Económico, Cultural y Político y garantice sus sostenibilidad para el desarrollo de programas a favor de la población joven de este municipio.

§  Construya de manera conjunta con organizaciones sociales y juveniles, un diagnóstico de la situación de las y los jóvenes hoy en Buenaventura, así como la elaboración y puesta en marcha de un Plan de Acción que permita mejorar las condiciones de vida y oportunidades para este sector de la población.

§  Que los organismos del Estado competentes garanticen medidas y planes de PREVENCIÓN y PROTECCIÓN para  evitar que niños, niñas, adolescentes y jóvenes se sigan vinculando directa o indirectamente a las dinámicas implícitas al conflicto armado.

Dado en Buenaventura a los diecinueve (19) día del mes de abril de año 2011

 Fundación Rostros & Huellas del Sentir Humano
 Rostro Urbano Studio – Buenaventura
Acción Colectiva de Objetores y Objetoras de Conciencia - ACOOC
Colectivo de Mujeres Afrocolombiana Wiwa – Buenaventura
Articulación Antimilitarista Mambrú – Bogotá
Fundación Cultural Hip Hop la Diáspora – Soacha (Cundinamarca)
Comisión Diocesana de Justicia, Vida, Solidaridad y Paz de Buenaventura
Movimiento Afrodescendiente Huellas Africanas – Buenaventura
Proceso de Comunidades Negras – PCN
Corporación Centro de Pastoral Afrocolombiana – Cepac
Corporación Mamuncia y Cacumen – Buenaventura
Parroquia San Pedro Apóstol – Buenaventura
FUNDESCONDES – Buenaventura
Pastoral Social de la Iglesia Antigua Viejos Católicos de 1870
Hermanos Franciscanos de San Pablo Apóstol en Colombia
Fundación Francisco y Clara de Asís – Buenaventura

Apoya
-       Fundación Servicio Jesuita a Refugiado



[1] Principales macroproyectos: Puerto Industrial de Aguadulce, la expansión del Puerto de la Sociedad Portuaria Regional de Buenaventura, Centro de productividad de la Pesca, Puerto Industrial  Delta del Río Dagua, Centro de Productividad de la Madera, Complejo Industrial y portuario, el Centro de Actividades Económicas- CAE, Zona de Expansión Industrial, Aeropuerto Internacional de Carga, Vía Perimetral, Terminal de Contenedores de Buenaventura TCBUEN, Macroproyecto de vivienda de interés social y nacional, Malecom, doble calzada, entre otros.
[2] Manifiesto de los jóvenes de Buenaventura. Territorio y juventud por el derecho a una vida digna. 10 de diciembre de 2010. Citado en: Buenaventura Viva, Edición noviembre-diciembre de 2010.Pp. 12
[3] Defensoría delegada para la evaluación de riesgos de la población civil como consecuencia del conflicto armado. Sistema de Alertas Tempranas – SAT. Nota de seguimiento N° 027-10. 13 de diciembre de 2010.
[4] Manifiesto de los jóvenes de Buenaventura. Pp. 12


Fundación Rostros y Huellas del Sentir Humano "Garifuna"
Carrera 63 N° 4-60, Casa Garinagu. Barrio El Dorado
Buenaventura - Pacífico, Colombia

Teléfono y Fax: (+57 2) 24 04869
Móvil: 3122118614 - 3172466626

www.rostrosyhuellas.org
Correo: rh@rostrosyhuellas.org
Skype: rhfundacion




20.11 Año de los Pueblos Afrodescendientes


cancion-6o-aniversario.mp3




domingo, 1 de mayo de 2011

9 años de la masacre de Bojayá

De: Pastoral Afro Quibdó <pafroquib@gmail.com>
Fecha: 29 de abril de 2011 18:32



Buenas tardes

El 02 de Mayo de 2002, debido a los enfrentamientos entre guerrilleros de las FARC-EP y Paramilitares del Elmer Càrdenas, ocurrió en Bojayá, Chocó, la mayor masacre del siglo XXI, en una comunidad afrocolombiana.

Debido a estra tragedia, la Diócesis de Quibdó ha declarado el dos de mayo, como "Día de la memoria de l@s mártires"

En el marco de la memoria, en Bellavista (cabecera municipal de Bojayá) y en Quibdó, se estará llevando a cabo la siguiente programación:

1. Programación en Bellavista:

Sábado 30 de Abril a las 7:00 p.m: ofrenda floral: se colocará una vela con el nombre de una de las víctimas, a orillas del Atrato; acto seguido, Paseo de antorchas.

Domingo 1 de Mayo: a las 7:00 p.m: Noche de teatro

Lunes 2 de Mayo: a las 10:00 a.m: Eucaristía Inculturada en el Templo del viejo Bellavista.


2. Programación en Quibdó: Día Lunes 02 de Mayo


2:00 p.m: Ritual poético

3:00 p.m: Marcha frente a las instituciones públicas

4:00: Eucaristía Inculturada.


Según nos ha comunicado el Padre Antún Ramos, párroco de ese entonces en Bojayá, para los días 2, 3 y 4 de mayo, el noticiero de Caracol, a las 12:30 y a las 7:00 p.m, emitirá unos informes titulados: "Nueve años después, qué ha pasado con Bojayá y su gente".



Un saludo desde la bella comunidad de Bagadó, en donde estamos participando de la Asamblea Extraordinaria del Consejo Comunitario Mayor de la Organización Popular Campesina del Alto Atrato (COCOMOPOCA).


En el Año Internacional de l@s Afrodescendientes,


Pbro. Sterlin Londoño Palacios
Vicario de Pastoral Afro
Diócesis de Quibdó
3108957430



jueves, 28 de abril de 2011

*** Saludo. Conmemoración 9 años Bojayá.

De: Caso Emblemático Bojayá <bojaya@memoriahistorica-cnrr.org.co>
Fecha: 28 de abril de 2011 14:21


Cordial saludo,

Dado que este año no podemos hacer presencia en Bellavista y Quibdó, decidimos vincularnos a la conmemoración de los 9 años de la masacre de Bojayá, y por tanto queríamos comentarles que el equipo de trabajo en coordinación con el padre Emigdio y la Cepac, realizará en Bogotá las actividades que les enviamos en adjunto.

Adicionalmente, tenemos el dato que Caracol noticias, emitirá un reportaje los días 2, 3 y 4 de mayo en el noticiero de las 7 de la noche, bajo la responsabilidad de la periodista Mabel Lara, quien visito en días pasados la zona.

Esperamos que estas acciones y la jornada de conmemoración en Bellavista y Quibdó sigan promoviendo las reflexiones sobre la memoria y los derechos de las víctimas.

Atentamente,

Martha, Belky, Ricardo y Camila. 

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